BABI: Cómo escupir fuego sin quemarse

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Opinión por Sandra López (@Entrearte_)

Opinión Sandra López

Son muchísimas las ocasiones en las que una canción te agarra por dentro, recorriendo cada poro de tu piel mientras lo eriza y susurra a tu interior las verdades más clavadas que podemos arrastrar en nuestros adentros. Teóricamente, todos los seres humanos catalogamos el dolor como algo intangible, ajeno a nuestras manos pese a ser uno de los sentimientos que más agudizan nuestra esencia. Pero existen personas que hacen magia con tan solo un bolígrafo y un micrófono, y son capaces de darle forma a los sentimientos más crudos para convertirlos en paz para nuestros oídos, y poder convivir así de una manera más sana con ellos. 

Sin lugar a alguna duda, una de estas personas es Bárbara, o más popular y musicalmente conocida como Babi, la artista madrileña de 22 años que ha conquistado a todos sus oyentes con su dulce e intimista voz, sus líricas llenas de vivencias y cargadas de las ampollas más dolorosas y a la vez, de vida. La primera vez que se enfrentó a un boli y un papel fue en 2014, dándole por primera vez forma de canción a sus demonios. 

La cantante comenzó a lanzar su música en 2016, empezando con covers en su canal de Youtube, abriendo este camino con un tema de Juancho Marqués, ‘’Mira pa otro lao’’. Fue tan abrumador el apoyo que recibió nuestra artista, que tardó tan solo dos años, para 2018, en comenzar a subir sus propios temas a la red, teniendo estos un total apoyo y recibimiento por parte de su público.  

En alguna entrevista, Babi ha comentado que, para ella, cambia mucho la forma de componer dependiendo de si es una canción con instrumental o con guitarra, ya que en el primer caso viene todo mucho más marcado a la hora del orden (instrumental, melodía vocal y letra), mientras que en la segunda opción tiene mucho más margen para dejar volar su imaginación y jugar a dos bandas con ambas melodías.  

Sus fuentes de inspiración corren desde Emmit Fenn, aprovechando de este artista también su producción de instrumentales, hasta pasando por las líricas más profundas de Calero LDN. Babi ha desatado los sentimientos más ocultos de su público con multitud de canciones que apelan por una lucha constante entre el bien y el mal, entre los sentimientos más agudos y la felicidad más leve. Entre estos temas, cabe destacar en el 2019 ‘’Lo jodiste’’, con más de 33 millones de reproducciones en Spotify, ‘’Devuélvemelo’’, ‘’Duelo Dulce’’ o ‘’Colegas’’. También hay que mencionar su tema ‘’NASA’’, que le hizo subir en las listas el pasado 2020. 

Su último trabajo lanzando en 2021, ‘’Cocaína’’, con el artista Kvinz a los coros, nos narra de una manera muy íntima y minimalista esa contradicción de los amores imposibles, tóxicos y dolorosos, aquellos a los que gritamos a la vez que agarramos de la mano con intensidad. En el poco tiempo de trayectoria que lleva aún la artista, nos ha dejado ya por el camino colaboraciones con Xenon, G Sony, Miranda, Marc Seguí, Ly Raine y Luna Ki, dejando con esta última una colaboración en este año que ha estado muy pegada a las plataformas musicales, ‘’Disney’’, llegando a las casi 2 millones y media de visualizaciones. 

A pesar de que Babi viva una controversia al entender su música en dos perspectivas: el proceso de ayuda al oyente que oiga las letras y se sienta identificado con esos sentimientos, y el camino de la comercialización, corrompiendo este con el proceso puro que encontramos en la creación; nos ha dejado clavadas sus garras cargadas de unas inmensas ganas de arañar a todos los sentimientos para que sangren y se puedan digerir. Sus letras, que duelen, pican y escuecen, buscan empatizar sus propios sentimientos en los de sus oyentes, para así crear un vínculo mucho más íntimo y especial.  

‘’Música como terapia’’ podría ser sin lugar a duda el lema que nos deja en la cabeza esta artista cuando terminamos de escucharla, ya que no importa la dureza de las sus letras, ni la tendencia al anonimato de la artista (dado que hasta pasados unos años no la hemos podido imaginar físicamente). Babi ha venido para quedarse con nosotros, y ha conseguido que nuestros sentimientos más ocultos reboten de una pared a otra cuando afinamos los oídos para comprender sus líricas y sentimientos. 

Sandra Merlo (@Entrearte_)