La rima de Zasko no es el problema

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La rima de Zasko no es el problema

Por René Soto (@ReneAlcad)

Como bien sabemos muchos y muchas, en la última semifinal española de la Red Bull Batalla de los Gallos ocurrió algo que desató una fuerte polémica. Concretamente, la siguiente rima soltada por Zasko Master en sus octavos de final contra FJ, la cual recibió un gran apoyo sonoro por parte del público valenciano: “Estoy hasta los huevos de menores. Tendrás una hija, tu hija irá al cole, ¿y sabes qué pasará cuando Zasko la viole? que te pondré este vídeo para que te veas y llores”.

https://www.youtube.com/watch?v=P5y2W0XzFBE

De entrada, decir que el objeto del presente artículo no es el de terminar de dilucidar la conveniencia o no de dicha rima (si bien el que escribe la considera totalmente criticable por mucho que se busque justificar por “la cuestión de las menores y Zasko” y “el contexto de las batallas”) sino ofrecer a los lectores (doy por el hecho que la inmensa mayoría de lectoras lo tendrán bastante claro) herramientas para que reflexionen sobre un tema que se está haciendo cada vez más y más visible en el creciente mundo de las Batallas de Gallos: el machismo, tumor social a extirpar del que no se salva ningún espacio social, sobre todo si dicho espacio está mayoritariamente constituido por hombres.

Las Batallas de Gallos (sean del nivel que sean) no son espacios aislados de la realidad sino que están dentro de ella, pudiendo estas reproducir y/o reflejar ideas, reflexiones y demás cuestiones latentes dentro de la sociedad. No están en urnas de cristal impolutas que merezcan ser preservadas a toda costa y que hayan de permanecer irreformables. Las Batallas, como una creación humana insertada en la realidad concreta, han de ser puestas en tela de juicio y consideradas como cualquier otra construcción cultural, si bien hay que atender a sus características artísticas y juveniles específicas.

Así, si intentamos fijarnos en lo que son, una de las primeras cosas que destacaremos es que más allá de que sea un supuesto espacio de libertad de expresión y de creación artística-humorística, están constituidas en aplastante mayoría (hablemos de participantes, de jurados o de público) por hombres jóvenes que no suelen superar los 30 años de edad, máxime si atendemos a la composición de “las batallas de calle”. Por lo tanto, si tenemos en cuenta que todo espacio social está impregnado de machismo y más aún si está mayoritariamente formado por hombres, no podemos dejar de pensar que las Batallas serán claramente machistas en sus diversas expresiones.

Y no, esto no es solo así “porque haya hombres” (que también), sino que hay argumentos para defenderlo sin pudor alguno. Una de las mejores maneras de averiguarlo es fijarnos en la cantidad de referencias a las mujeres en un sentido denigrante y habitualmente sexual (las novias y las madres son las preferidas) que hay en las mismas, sobre todo en las que existe menor nivel y edad por parte de los competidores. Esto es algo radicalmente objetivo y que todo y toda amante de las batallas conoce, y no se da porque sí. Que exista una clara preferencia (consciente o no) por utilizar rimas de cariz machista en las Batallas de Gallos tiene un porqué, y este no es otro que el del machismo existente dentro de estas. ¿Por qué utilizo este ejemplo? Porque es el que más salta a la vista, si bien podríamos destacar otros de otra índole como la manera en la que los hombres actúan y se apoderan del espacio público batallero, teniendo esta, normalmente, muchos “toques violentos” atribuidos a la masculinidad que suelen echar para atrás a las mujeres no solo a la hora de batallar sino incluso a la hora de querer presenciar dicho espectáculo.

Y ya que hemos sacado a las mujeres, hablemos de ellas en las Batallas de Gallos. Salvando las imprescindibles y honrosas excepciones que existen (y, por suerte, cada vez más), suelen ocupar un mero papel testimonial de escasa visibilidad y presencia dentro de la batalla, normalmente entre el público. Habrá quien ante esto diga que lo hacen porque quieren pero no es tan sencillo y, como todo, tiene su motivo. Si uno habla con alguna mujer que haya tenido la posibilidad de ser jurado o de animarse a rapear en un espacio tan masculinizado como este, lo más probable es que ella le transmita lo excesivamente cuestionada, vigilada, observada, etc. que se sintió. Esta sensación, como es lógico, dificulta la presencia femenina en las Batallas, aunque, al fin y al cabo y desgraciadamente, no deja de ser el patrón habitual de conducta en todo espacio de hombres donde haya mujeres que intenten entrar.

¿Y qué es lo que suele ocurrir cuando hay mujeres en las Batallas con un papel activo o, incluso, varias más o menos concienciadas entre el público? Entre otras cosas, gracias a los importante avances que está haciendo el feminismo español, suele darse una menor tolerancia a las rimas de cariz machista, llegando, en algunos casos, a recibir una crítica directa en el momento de ser soltadas en forma de silencio sepulcral, murmullo, miradas desaprobatorias e, incluso, alguna palabra rechazando la rima en cuestión. No siempre ocurre, cierto es, pero cada vez (aunque lentamente) se hace más habitual, lo cual es indicativo de lo que puede pasar cuando las mujeres empiezan a empoderarse y a tomar conciencia de su situación cuando entran en un espacio dominado por el género masculino.

Hay que decir que cierto es que las Batallas de Gallos poseen su propia lógica y que se pueden escuchar cosas que, en otros contextos, serían calificados como barbaridades a censurar. Esto no solo ocurre en estos espacios sino en otros como los humorísticos, poéticos o literarios, espacios que, como todos sabemos, también están sujetos a crítica por parte del público. Y no, no puede vetarse la crítica aludiendo a las características concretas de lo criticado por mucho que hayan de tenerse en cuenta, pues claro está que no es lo mismo “calumniar” a una persona en una obra artística que hacerlo fuera de ella (fijémonos en el caso de Valtonyc sin compararlo con el de Zasko, pues tienen muy poco o nada que ver), de ahí que las Batallas de Gallos y sus rimas también estén sujetas a cuestionamiento por muchos peros que se quieran poner. De hecho, es incluso sano que se haga para que puedan desaparecer los malos vicios sociales (en esta caso, los machistas) de todo espacio, tal y como he pretendido hacer en este artículo.

Por último, decir que aunque considero imprescindible que tanto hombres como mujeres participemos de hacer de las Batallas de Gallos un “espacio más amable” sin que esto signifique restarle ni un ápice de espectacularidad, considero que los hombres, como claramente mayoritarios en el mundo batallero, hemos de reflexionar sobre nuestro papel en el mismo y ayudar a que otras mujeres entren en él con la mayor de las confianzas y sin sentirse cuestionadas, respetando siempre su visión (muy probablemente menos contaminada por el machismo que la nuestra) y sus tiempos. Si ellas entran, ganaremos todas.

Y ahora, ¿sigues pensando que la rima de Zasko es el problema?

1 comentario en «La rima de Zasko no es el problema»

  1. ¿Una batalla mas amable? Entonces no vayas a BATALLAS de gallos, en una batalla se es de todo menos amable. La gente que va ahí quiere ver sangre, espectaculo y que se suelten el uno al otro las mayores barbaridades posibles. Porque si lo que quieres es escucharles rapear sin más, o escuchas sus canciones o te vas a las exhibiciones de freestyle, que tambien las hay y son muchísimo mas amables, llegando al punto de halagarse entre los dos o más rivales.

    Es cierto que en las batallas se recalcan las rimas machistas, y aunque ya de madres solo tiren los que se quedan sin recursos, si es cierto que se tira mucho de las novias. Pero esto no es por machismo, es por lógica, tu novia es una persona que quieres y que has elegido tú, por lo cual te va a hacer mucho mas daño que si te hablan de tu tio el sadomasokista, no se tira de novios en general, porque no hay mujeres en el escenario. Y si se le tira al otro de su novio y lo que le da por culo o le come todo, entonces se acusaría de homófobo.

    Son batallas de gallos, se trata de dejar al otro por los suelos, hoy en dia cualquier indicio de superioridad de alguien a otro, tiene una denominación, si te crees mejor en genero, machista, si te crees mejor en raza, racista, si te crees que tu sexualidad es mejor, homófobo… Digan lo que digan les van a tachar de algo, y no es justo, porque es de lo que va, de demostrar que eres mejor que el otro. No es lo mismo en el humor, la poesía o la literatura, ya que ninguno de estos tienen la “obligacion” de tener que meterse con alguien.

    Quien vaya a una batalla, verá que nadie anima este tipo de rimas por su contenido en referencia a la violacion de niñas, si no en referencia a que este hombre, que esta hasta los huevos de que le tiren de violador, ha tomado el papel que le ponen y aun así, pese a tomar ese papel, sigue humillando a su rival. Y eso es lo que esta gritando el público, las ganas de sobreponerse a cualquier situación.

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