Leiva, has cambiado

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La opinión de Paul Christian (@PaulCCR)

Opinión Paul

Por alguna extraña razón hay consenso en ese maravilloso vertedero que son las redes sociales sobre lo punible que es cambiar de opinión. Que alguien con un mínimo de notoriedad publique un tweet que contradiga otro que escribió seis años antes es motivo de mofa, cuando no un escarnio público y viral que al fin y al cabo es un entretenimiento tan a mano como Netflix. Observamos las vidas de los demás a través de las pantallas como si fueran ficción y las criticamos como si fuesen una película que no nos ha gustado. Por suerte o por desgracia nuestros comentarios también quedan registrados en el infinito archivo de la red, olvidados, hasta que un seguidor graciosillo y aburrido viene a recordarnos que antes no opinábamos igual, como si eso fuese motivo de vergüenza.

La gente, por lo general, porque siempre hay un fanático despistado, no cree firmemente en las mismas ideas para siempre. Contradecirse es necesario, vacunarse también.

Hace unas semanas Leiva salió aclarar su posición sobre la vacuna del Covid-19. Tuvo que escribir una nota de disculpa en Twitter por haber dudado de su eficacia meses antes. Los tribunales tuiteros a imitación de la justicia también son lentos. Sentencia firme, el cantante entró a formar parte de la lista negra de conspiranoicos y negacionistas por dar una opinión que le habían pedido. Otro disidente en el camino de Bill Gates hacia el dominio del mundo. Dio una opinión tan válida como la de cualquier persona con las mínimas nociones de medicina, que viene a ser la de la gran mayoría de la población. La semilla del mal está ahí. Un referente de la música es exactamente eso, un referente cultural. Su opinión sobre los temas de actualidad en los que claramente no es un experto no debería ser más que meramente anecdótica, cuando no completamente carente de interés. Pero en este país tan nuestro nunca cesan las ocurrencias delirantes y hay quien acaba erigiendo como líder para combatir una pandemia a Miguel Bosé.

Cambió de opinión Leiva como hemos ido cambiando de opinión todos durante estos meses. Porque esto no ha sido sólo una gripe por más que a principios de marzo, mientras Italia se iba a la mierda en directo en el salón de nuestras casas, todos pensáramos que era así. No querer ponerse la vacuna suena ahora tan disparatado como que desde el gobierno se dude de la necesidad del uso de mascarillas. Incluso un comité de expertos puede cambiar de opinión. Cosas que pasan. La gente, por lo general, porque siempre hay un fanático despistado, no cree firmemente en las mismas ideas para siempre. Contradecirse es necesario, vacunarse también.